Casi
cualquier persona sabe que cuando va a contratar los servicios
de un medico, un abogado o un arquitecto a quien le va a confiar
su patrimonio, su libertad o tal vez incluso su propia vida,
lo que debe tomar en cuenta no es el monto de sus honorarios,
aun cuando este punto no deje de ser importante, los factores
fundamentales a considerar deberían ser su formación
académica, experiencia y logros laborales y cualquier
otra cosa que avale la capacidad y ética de dicho profesional.
De
igual forma cuando un empresario se
dispone a contratar una agencia de publicidad
y poner en sus manos el porvenir de su negocio y patrimonio
o al menos de una parte de el, seguramente habrá de
tomar su decisión en función a los resultados
que espera obtener y no solamente del costo, no hay que olvidar
que lo barato casi siempre sale caro.
La
publicidad es una herramienta decisiva para introducir,
destacar y mantener una marca en el mercado,
no puede ni debe ser tan solo una cuestión de pesos
y centavos, ciertamente la publicidad es un mecanismo de inversión
y crecimiento y no un mecanismo de ahorro. En toda empresa
existe un sinfín de gastos recortables sin arriesgar
su crecimiento y supervivencia, tales como viáticos,
vehículos, desperdicio de insumos, etc.
Pero
por favor, dejar de
invertir en mercadotecnia y publicidad para ahorrar
dinero es como dejar de respirar para ahorrar oxigeno, dejar
de comer para ahorrar alimentos o dejar de pensar para ahorrar
neuronas. Hace ya algunos años alguna de las asociaciones
de publicidad de nuestro país lanzo una campaña
que palabras mas, palabras menos decía: “querer
ahorrar en publicidad, es como detener el reloj para no gastar
tiempo”
Por
todo lo anterior consideremos que al momento de contratar
publicidad, se debe empezar por evaluar las ideas, conocimiento
del mercado, capacidad de comprensión de la conducta
del consumidor, creatividad, inovatividad y pensamiento táctico
/ estratégico de la agencia y a partir de ahí,
entonces se podrá iniciar el regateo y la negociación,
puede darse tanto estira y afloja como sea posible antes de
sacrificar una pizca de creatividad, innovación y táctica.
El
éxito de una marca, descansa en gran medida en el hecho
de que agencia y anunciante, sepan trabajar en equipo, hombro
con hombro, pero haciendo cada quien lo que mejor sabe hacer,
aportando opiniones, desde luego pero privilegiando el expertise
de cada uno de ellos.
¿Quieres resultados? Entonces
apuesta por las ideas... aunque desde luego,
estas tienen su precio y vale la pena pagarlo.
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